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¡Vida de hace 32 mil años! científicos revive planta congelada en siberia

El permafrost siberiano guarda secretos milenarios. Un equipo de investigadores ha logrado regenerar una planta de hace 32.000 años a partir de tejido vegetal congelado en madrigueras de ardillas árticas.

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El equipo, del Instituto de Biofísica Celular de la Academia de Ciencias de Rusia, publicó sus resultados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. La planta, identificada como Silene stenophylla, fue encontrada en la región del río Kolyma, en el noreste de Siberia. Los restos, conservados en el hielo, datan del Pleistoceno, una época de climas mucho más fríos.

La recuperación no fue sencilla. Los primeros intentos de germinar las semillas antiguas fracasaron. La clave se encontró en el cultivo in vitro de tejido vegetal procedente de frutos congelados. Este proceso, que consiste en cultivar células vegetales en condiciones controladas, permitió desarrollar plantas completas y fértiles.

¿Cómo lo lograron? Las células vegetales poseen la capacidad de regenerar tejidos y órganos. Las plantas resultantes, aunque con ligeras diferencias en la forma de los pétalos, florecieron y produjeron semillas. Estas variaciones sugieren adaptaciones a las condiciones ambientales de la Edad de Hielo.

Este estudio no solo abre puertas a la comprensión de la evolución de las especies vegetales y los ecosistemas del pasado. También tiene implicaciones para la conservación genética y los bancos de semillas. El permafrost, como un depósito natural de material biológico, podría ser una valiosa fuente para analizar y, potencialmente, regenerar organismos extintos.

La investigación confirma que el permafrost siberiano conserva material biológico viable durante miles de años. Un recordatorio de la capacidad de la naturaleza para sorprender, y de la necesidad de proteger estos ecosistemas frágiles.

El equipo de investigación ahora se enfoca en analizar el ADN de la planta regenerada para comprender mejor sus adaptaciones al pasado y su potencial para el futuro. Un legado de vida congelada que redefine nuestra comprensión de los límites del tiempo y la resiliencia de la naturaleza.