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Hacienda no te embarga el salario mínimo: ¿cuánto puedes perder?

¿Deudas con la Agencia Tributaria? La tranquilidad tiene un límite. Aunque Hacienda puede embargar tus ingresos, existe una protección legal que salvaguarda una parte esencial: el salario mínimo interprofesional (SMI). Pero, ¿cuánto se puede embargar realmente?

La ley protege la cuantía equivalente al SMI, actualmente fijado en 1.221 euros mensuales en 14 pagas para 2024. El artículo 607 de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que este importe es inembargable. Esto significa que si tu sueldo o pensión no supera esa cifra, la Agencia Tributaria no podrá retener nada.

Pero el panorama cambia si tus ingresos exceden el SMI. Hacienda puede embargar una parte del exceso, con una escala que se incrementa según la diferencia entre tu salario y el SMI. El cálculo no se realiza sobre el salario bruto, sino sobre la cantidad neta que recibes después de las retenciones de IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social.

¿Cómo funciona el embargo progresivo?

¿Cómo funciona el embargo progresivo?

Si, por ejemplo, tu salario neto mensual es de 2.000 euros, y el SMI es de 1.221 euros, la parte protegida es esa cantidad. El exceso, 779 euros, es el que Hacienda puede embargar inicialmente. El porcentaje de embargo se aplica de forma progresiva: hasta el doble del SMI se embarga el 30% del exceso; hasta el triple, el 50%; hasta el cuádruple, el 60%, y hasta el quíntuple, el 75%. Superado este último tramo, el embargo puede llegar al 90%.

Este sistema busca evitar que las personas con ingresos más bajos queden desamparadas ante una deuda con Hacienda. Pero existen excepciones. Por ejemplo, en casos de pensiones alimenticias derivadas de divorcios, un juez puede autorizar embargos incluso sobre cantidades que normalmente estarían protegidas. También en situaciones de reclamación de prestaciones cobradas indebidamente.

La normativa fiscal establece límites claros para proteger los ingresos básicos de los ciudadanos. Y aunque la Agencia Tributaria tiene derecho a reclamar las deudas mediante embargos, el SMI actúa como un colchón de seguridad. Una medida que, para muchos, es la única diferencia entre la subsistencia y la precariedad.

A pesar de estas garantías, la realidad es que muchas familias se ven atrapadas en un círculo de deuda y dificultades económicas. Es una situación que pone de manifiesto la necesidad de revisar las políticas fiscales y ofrecer alternativas reales para quienes tienen problemas para hacer frente a sus obligaciones con Hacienda.

La tranquilidad financiera, a veces, es solo una ilusión.