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Alivio en wall street y bolsas asiáticas: ¿fin de la guerra en irán?

El optimismo generado por la posible resolución del conflicto en Irán impulsó los mercados bursátiles asiáticos a su mayor subida en un año, con un repunte del 4,4%, borrando así un mes de pérdidas. La información, impulsada por declaraciones de Donald Trump sobre un posible fin del conflicto en un plazo de dos a tres semanas, también reactivó los bonos del Tesoro y animó a los inversores.

¿Un respiro temporal o una nueva trampa para los mercados?

¿Un respiro temporal o una nueva trampa para los mercados?

Las bolsas de Tokio, Hong Kong y Shanghái registraron ganancias significativas, con el índice Topix de Japón liderando con un aumento del 4,3%. Los analistas señalan que la perspectiva de una resolución al conflicto, que ha mantenido los precios del petróleo en niveles elevados, despertó el apetito por el riesgo. Sin embargo, la incertidumbre persiste, especialmente en torno al control del estrecho de Ormuz.

La llamada entre el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, reveló que Teherán está dispuesto a llegar a un acuerdo, pero exige garantías para evitar futuras agresiones. Esta comunicación, si bien positiva, no elimina la cautela entre los inversores.

Mientras tanto, la administración Trump ha desplegado tropas adicionales en Oriente Medio, generando dudas sobre la posible continuación del conflicto. Un tercer grupo de ataque de portaaviones estadounidense se dirige a la región. Funcionarios de los Emiratos Árabes Unidos se preparan, según el Wall Street Journal, para ayudar a Estados Unidos a asegurar el estrecho de Ormuz por la fuerza. Tim Waterer, analista jefe de KCM Trade, advierte que la situación sigue siendo incierta, con los precios del petróleo aún rondando los tres dígitos.

El oro, refugio tradicional ante la incertidumbre, continuó su ascenso por cuarto día consecutivo, aunque sufrió un retroceso del 12% en marzo, su peor desempeño mensual desde 2008. El dólar, que había ganado terreno como activo refugio durante la guerra, experimentó una ligera caída. Los futuros del S&P 500 subieron un 0,2% a la apertura en España, impulsados por el optimismo global. La atención ahora se centra en si los resultados empresariales de finales de mes reflejarán la presión sobre el crecimiento económico.

La elevación de las acciones griegas a la categoría de mercado desarrollado por MSCI Inc. representa un hito para la recuperación de la economía del país, pero no es suficiente para disipar las sombras. La volatilidad, impulsada por noticias y la posible restricción del estrecho de Ormuz, podría persistir. La reciente escalada de precios del petróleo, que ha alcanzado los tres dígitos, es un recordatorio de la fragilidad del equilibrio actual.

La promesa de Trump de que Estados Unidos se retirará de Irán en dos o tres semanas, una fecha que ya ha incumplido en ocasiones anteriores, no es más que una esperanza. Los mercados, acostumbrados a la incertidumbre, se aferran a cualquier señal de alivio. El camino hacia la estabilidad, si es que existe, será largo y tortuoso.

El optimismo, como suele ocurrir, puede ser un espejismo. La guerra en Irán no ha terminado; simplemente ha entrado en una nueva fase.