El blu-ray se desvanece: sony apaga la luz de un formato
La era del disco óptico de alta definición se cierra. Sony anunció el cese de la producción de reproductores Blu-ray, un golpe definitivo que confirma la declive de un formato que dominó el almacenamiento de vídeo durante años.

El streaming y la obsolescencia: ¿el fin de una colección?
La noticia, que sigue a la retirada de marcas como Regza, ha generado inquietud entre los coleccionistas. Las tiendas especializadas advierten que los últimos modelos se venderán hasta agotar existencias, sin reposiciones. Pero el problema no es la longevidad inherente del Blu-ray –un disco bien conservado puede durar entre 30 y 50 años–, sino la escasez de dispositivos capaces de reproducirlo.
El auge de plataformas como Netflix, Amazon Prime Video y Disney+ transformó el consumo audiovisual. La comodidad de acceder a contenido bajo demanda eclipsó la necesidad de poseer copias físicas. Y, especialmente en Japón, la costumbre de grabar programas de televisión –un mercado que representaba el 90% de la demanda mundial de reproductores Blu-ray– contribuyó a consolidar la popularidad del formato, aunque en otras regiones el hábito nunca se extendió con la misma fuerza.
El declive es palpable. Los fabricantes de lectores externos también han anunciado la interrupción de su producción. La ubiquidad de las unidades ópticas en ordenadores ha disminuido drásticamente. Y aunque el soporte técnico seguirá disponible por un tiempo, la transición es irreversible. Más que una desaparición repentina, se trata del final de una etapa. La cifra habla por sí sola: las ventas de discos Blu-ray han experimentado un descenso constante durante la última década. La colección física, un tiempo símbolo de afición y calidad, se enfrenta a un futuro incierto.
El Blu-ray, que prometía una experiencia de vídeo superior, se convierte ahora en un objeto de colección, una reliquia de una época en la que la posesión era sinónimo de acceso.