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Ia: el cálculo cuántico estalla. el futuro ya no es lineal

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en una fuerza descomunal. Mustafa Suleyman, ahora en Microsoft, lo deja claro: estamos al borde de una revolución computacional que redefine las leyes de la evolución, y es hora de aceptar que ya no rigen las mismas reglas.

El salto exponencial que cambió todo

El salto exponencial que cambió todo

Hace tan solo una década, en 2010, el cómputo necesario para entrenar modelos de IA era astronómico, un trillón de veces menor al que utilizamos hoy. El ingenioso símil de Suleyman – una sala llena de gente con calculadoras – ilustra perfectamente la transición: de un retraso constante debido a la espera de datos a la posibilidad de que todas las “calculadoras” trabajen simultáneamente, formando una mente artificial cohesionada.

Este cambio radical se ha materializado gracias a tres avances clave: chips Nvidia que han multiplicado su rendimiento por cinco en apenas cuatro años, la memoria HBM que triplica el ancho de banda y la capacidad de conectar miles de GPUs en superordenadores del tamaño de naves industriales gracias a NVLink e InfiniBand. La caída de los costes de la energía solar y las baterías también juega un papel fundamental, permitiendo alimentar estas monstruosidades con una energía comparable a la de varios países europeos.

El impacto es asombroso. Lo que antes tardaba 167 minutos en ocho GPUs, hoy se completa en menos de cuatro, una mejora de 50 veces, superando con creces las expectativas basadas en la Ley de Moore. Y las previsiones son aún más impactantes: se espera que el cómputo global de IA alcance los 100 millones de chips H100 en tan solo tres años, un crecimiento del 5x anual desde 2020. Unas cifras que, según Suleyman, “seguirán sorprendiendo.”

Microsoft, Nvidia y la carrera por la Superinteligencia Artificial (ASI) están en el centro de este frenesí. Ya no se trata de prototipos, sino de infraestructuras gigantescas: clústeres de 100.000 GPU, racks del tamaño de una nevera que consumen 120 kilovatios y centros de datos alimentados por la energía de Reino Unido, Francia, Alemania e Italia en su pico de consumo. Un despliegue que, según el ex CEO de Google, Eric Schmidt, representa solo el 10-15% de los efectos reales de esta tecnología.

Pero el verdadero objetivo reside en la ASI, una inteligencia artificial capaz de superar la inteligencia humana en prácticamente todas las áreas. Mientras que los chatbots han dominado el debate, Suleyman anticipa una nueva era: la de los “agentes de IA casi humanos” – sistemas semiautónomos capaces de escribir código, gestionar proyectos y negociar contratos con una eficiencia sorprendente. Un panorama que, sin embargo, plantea serias preocupaciones sobre la ciberseguridad y el control de estas potencias emergentes. El 'boom' de cómputo es la historia tecnológica de nuestro tiempo, y todavía está empezando.