La red bajo ataque: el silencio digital de los defensores se intensifica
- Un bombardeo continuo: 38.500 millones de ataques al día
- Ddos: la táctica predilecta – y cada vez más sofisticada
- Casos emblemáticos: refugio, médicos sin fronteras y la guerra contra la información
- La ia como arma silenciosa: más allá del ddos
- El estado como agresor: la interrupción de la conectividad
- La advertencia de lagarde: “solo vemos la punta del hielo”
- Conclusión: el proyecto galileo – un faro en la oscuridad
El informe de Cloudflare desvela un panorama aterrador: la sociedad civil se enfrenta a una guerra digital sin precedentes, donde la censura y los ciberataques masivos buscan borrar a activistas, periodistas y defensores de los derechos humanos de la red.
Un bombardeo continuo: 38.500 millones de ataques al día
Desde febrero de 2025 hasta enero de 2026, la red de Cloudflare ha tenido que mitigar un asalto constante: 38.500 millones de solicitudes maliciosas, lo que equivale a 105,47 millones de agresiones diarias. Un desgaste insostenible que pone de manifiesto la escala del desafío que enfrentan estas organizaciones, con un 38% de sus objetivos pertenecientes al ámbito del bienestar social, un 33% a los derechos humanos y un 22% al periodismo.

Ddos: la táctica predilecta – y cada vez más sofisticada
El método de ataque más utilizado sigue siendo el ataque de denegación de servicio distribuido (DDoS), representando el 81,6% de todas las solicitudes maliciosas. Estos bombardeos automatizados, con un promedio de 86,11 millones de bloqueos diarios, no solo abruman los servidores, sino que también sirven como cortina de humo para operaciones más sigilosas.

Casos emblemáticos: refugio, médicos sin fronteras y la guerra contra la información
El caso del Refugee Council en el Reino Unido revela una ofensiva “bajo y lento” de 261,3 millones de solicitudes fragmentadas durante siete días y 15 horas, un intento desesperado de evadir las defensas. En Alemania, Médicos Sin Fronteras sufrió un ataque DDoS de alta intensidad, con 268,1 millones de solicitudes en apenas una hora y 41 minutos. Estos ejemplos ilustran la precisión quirúrgica con la que los atacantes buscan vulnerar la información vital.

La ia como arma silenciosa: más allá del ddos
Pero la amenaza no se limita a los ataques DDoS. El informe destaca una escalada preocupante en los ataques web, donde los ciberdelincuentes explotan vulnerabilidades en el código para robar datos confidenciales – listas de donantes, información personal – y, lo que es aún más grave, manipular contenidos. Cloudflare bloqueó 7.000 millones de solicitudes de explotación de vulnerabilidades, con un ensañamiento directo contra la libertad de prensa, concentrando 2.850 millones de estas solicitudes en medios de comunicación, una cifra desproporcionada.

El estado como agresor: la interrupción de la conectividad
Pero la peor amenaza, quizás, proviene de las propias administraciones. Cloudflare detectó 85 cortes de Internet deliberados, representando el 46% de todas las interrupciones globales. Desde Uganda hasta Irán, los gobiernos han utilizado la censura digital para silenciar voces críticas y controlar la información, dejando a millones de personas sin acceso a la red.

La advertencia de lagarde: “solo vemos la punta del hielo”
La asfixia por saturación de los sistemas de defensa es evidente. Claude Mythos, ahora presente en España, amplía la alianza de ciberseguridad Glasswing a 15 países, pero la realidad es que las defensas tradicionales ya no son suficientes. Las amenazas evolucionan, se adaptan, y los atacantes emplean tácticas cada vez más sofisticadas, incluyendo el correo electrónico, con mensajes “técnicamente perfectos” que eluden los filtros habituales. La inteligencia artificial, lejos de ser una solución, se convierte en un arma en manos de aquellos que buscan silenciar la verdad.

Conclusión: el proyecto galileo – un faro en la oscuridad
Ante este panorama, el Proyecto Galileo se erige como un baluarte, protegiendo a más de 3.400 propiedades de Internet en 130 países. Pero la batalla por la libertad de expresión en la era digital continúa, y exige una respuesta coordinada y contundente. La ciberseguridad ya no es una opción, es una necesidad vital para la supervivencia de la sociedad civil.