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Las cuentas compartidas en neobancos pueden agravar conflictos al fallecimiento o ruptura de pareja

La práctica cada vez más común de gestionar gastos comunes entre parejas, familiares o cohabitantes a través de una única cuenta bancaria puede ser más problemática de lo que se piensa, especialmente en caso de fallecimiento o ruptura sentimental.

Una cuenta compartida no es automaticamente un patrimonio común

En España, las cuentas con varios titulares están sujetas a normas legales estrictas, aunque la rapidez operativa de las operaciones bancarias digitales puede agravar los conflictos.

Existen dos formas jurídicas principales de cuentas compartidas: la conjunta o mancomunada, que requiere la firma o consentimiento de todos los titulares para operar, y la indistinta o solidaria, donde cualquier cotitular puede mover dinero sin necesidad de autorización del resto.

Fallecimiento de un cotitular: el mito del

Fallecimiento de un cotitular: el mito del 'todo es para el superviviente'

Una de las creencias más extendidas es que, si dos personas comparten cuenta, al morir una, el dinero pasa automáticamente al otro. Sin embargo, en España, si fallece un titular de una cuenta conjunta, los demás no pueden disponer del saldo sin el consentimiento expreso de todos los herederos del fallecido. La entidad suele bloquear la parte del dinero que corresponde a la herencia con el objetivo de proteger los derechos sucesorios.

En el caso de una cuenta indistinta, el titular superviviente puede seguir operando, aunque eso no significa que el dinero sea suyo, ya que los herederos pueden reclamar judicialmente la parte correspondiente al fallecido. Incluso, sacar dinero de una cuenta conjunta después de un fallecimiento puede meter en un lío, ya que se puede interpretar como aceptación tácita de la herencia, con obligaciones fiscales inmediatas.

Separación o divorcio: el otro gran foco de conflictos

Separación o divorcio: el otro gran foco de conflictos

En el caso de una ruptura sentimental, el dinero de la cuenta compartida suele convertirse en objeto de disputa, porque el banco no decide quién es el propietario real de los fondos, solo ejecuta el contrato. Esto puede generar situaciones complejas, como que un titular decida llevarse todo el dinero antes de que la otra persona reaccione, y el banco no pueda hacer nada, puesto que cumple con el contrato que se ha firmado.

Por lo tanto, los expertos financieros recomiendan mantener cuentas separadas en lo que respecta a ingresos personales, y solo tener cuentas conjuntas para gastos comunes entre la pareja, amigos o compañeros de trabajo, pero sin que esta pueda afectar al día a día en caso de fallecimiento o separación.