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Tensión en el golfo: la guerra desata el pánico en los mercados

El optimismo inicial sobre un conflicto breve en el Golfo Pérsico se ha evaporado. Tras casi cuatro semanas de escalada, la guerra ha alcanzado una intensidad preocupante, dejando a los inversores a la deriva en un mar de incertidumbre y buscando refugio en activos considerados seguros, aunque con limitaciones.

La huida hacia la seguridad: ¿dónde invertir ahora?

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La ausencia de activos refugio sólidos, más allá de los energéticos y el dólar estadounidense, ha provocado una reacción en cadena en los mercados. Los bonos, tradicionalmente una apuesta segura, sufren una caída pronunciada a medida que las expectativas de subidas de tipos se intensifican. Paradójicamente, el oro y la plata, impulsados por la necesidad de liquidez, han experimentado un repunte.

Las bolsas de valores, lógicamente, no se salvan. El Ibex 35 español ha desplomado un 2,2% este lunes, situándose en los 16.300 puntos. La sangría es generalizada en Europa, con el Dax alemán perdiendo un 2%, el Cac francés cediendo un 1,5% y el Mib italiano retrocediendo un 1,8%.

Lo que realmente asusta es la escalada retórica entre Estados Unidos e Irán. Las ultimátums lanzadas este fin de semana por el presidente Trump, con un plazo de 48 horas para que Irán abra el estrecho de Ormuz o se enfrente a la destrucción de sus instalaciones energéticas, han sido recibidas con una respuesta igualmente agresiva. Irán ha amenazado con cerrar por completo el estrecho y atacar las instalaciones petroleras de sus vecinos árabes. Un escenario que, como señala Juan J. Fernández-Figares, director de cuentas institucionales en Link Gestión, “no hace más que incrementar la tensión en la región y, por tanto, en los mercados”.

La cifra habla por sí sola: el precio del petróleo Brent supera los 110 dólares, mientras que el gas TTF ha escalado un 5%, hasta los 62 euros. La volatilidad es extrema y la incertidumbre, palpable. La geopolítica, una vez más, se impone a la economía, dejando a los inversores a la espera de una señal que, de momento, no llega.